Planifica los dos últimos minutos
Cuece la pasta un poco menos que el tiempo al dente del envase y después prueba una pieza. El centro todavía debe ofrecer cierta resistencia. El último minuto o dos dentro de la salsa permiten terminar la cocción y ajustar la textura de todo el plato a la vez.
Guarda el agua antes de escurrir
Saca una taza de agua de la pasta antes de volcar la olla en el colador. Es mucho más fácil recordar este paso si colocas una taza resistente al calor junto al fuego al empezar a cocinar. El almidón ayuda a que la salsa se adhiera mientras mezclas la pasta. El agua también lleva sal, así que prueba la salsa antes de añadir más.
Su concentración varía con la forma de pasta, el tamaño de la olla y la cantidad de agua. Trátala como un ingrediente que añades gradualmente, no como una fórmula garantizada. Empieza con un cuarto de taza para una sartén con suficiente pasta para cuatro personas.
Observa el fondo de la sartén
Añade la pasta escurrida a la salsa y dale vueltas a fuego moderado. Si la sartén parece seca y la pasta se pega entre sí, añade agua de cucharada en cucharada. Si queda un charco grande, sigue mezclando suavemente mientras se reduce. Prueba una pieza de pasta durante el proceso.
Busca una cobertura que acompañe a la pasta hasta el tenedor. Las salsas de tomate pueden conservar trocitos y algo de jugo; las de mantequilla y queso pueden parecer más lisas. Ninguna necesita convertirse en una pasta espesa antes de salir de la sartén.
Añade el queso con cierta moderación
El queso duro rallado puede espesar una salsa rápidamente. Baja el fuego antes de añadirlo y mantén la pasta en movimiento. Añade un puñado pequeño, comprueba la textura y después decide si necesita más. Un chorrito de agua reservada puede soltar la salsa después de incorporar el queso.
Prueba la pasta terminada antes de añadir sal. El agua de la pasta, el queso y los ingredientes de conserva pueden aportar bastante. Sirve inmediatamente y mantén cerca el agua restante por si la salsa se espesa mientras emplatas. Un cuenco de servir caliente da algo de tiempo, pero no sustituye servir la cena sin demora.
Ten en cuenta
Una taza grande de agua caliente sin más puede soltar la pasta si olvidaste guardar su agua de cocción.
Comprueba el sazonado después de reunir la salsa y la pasta, especialmente cuando utilices queso o aceitunas.



