Organiza la despensa alrededor de comidas que ya te gustan
Para las recetas de aquí, el tomate de conserva, las alubias blancas, los garbanzos, la pasta, el arroz y las lentejas rojas cubren varias cenas. Cumplen funciones distintas sin exigir una salsa separada para cada uno. Empieza con cantidades modestas hasta saber cuáles utilizas habitualmente.
Mantén un grupo corto de ingredientes para dar sabor
Ten a mano aceite de oliva, un aceite de cocina neutro, sal, pimienta negra y un vinagre que disfrutes. El comino y el pimentón sostienen varios platos de verduras. La salsa de soja y el aceite de sésamo tostado forman el aliño del cuenco de arroz, pero hay poco motivo para comprarlos si no es una comida que quieras preparar.
La pasta de tomate ayuda cuando una olla necesita sabor concentrado a tomate sin otra lata completa. La mostaza encaja en aliños y en un acabado rápido para patatas. Compra tamaños ajustados a tu uso y sigue las indicaciones de almacenamiento después de abrir, en lugar de tratar todos los tarros como si fueran permanentemente estables a temperatura ambiente.
Elige un ingrediente fresco que cambie el plato
Un limón, una col, una bolsa de zanahorias o un manojo de cebolletas pueden dar una dirección fresca a los ingredientes guardados. No necesitas los cuatro cada semana. Compra uno o dos para los que tengas un plan real y después utiliza los restos en una segunda comida.
El yogur puede convertirse en salsa, guarnición de sopa o desayuno. Las hierbas son más perecederas y fáciles de comprar en exceso, así que elige un manojo con varias tareas. El perejil puede terminar alubias, patatas, pasta y sopa sin obligarte a preparar una receta aparte.
Dale un siguiente uso a cada ingrediente abierto
Al abrir una lata o un tarro, decide dónde irá el resto. Congela la pasta de tomate sobrante en cucharadas, utiliza media col en otra ensalada y convierte las alubias cocidas de más en cobertura para tostadas. Una pequeña nota en el frigorífico puede ser más útil que un plan de comidas elaborado.
Comprueba la despensa antes de comprar y trae los envases más antiguos al frente. Anota fechas en las porciones caseras congeladas. El objetivo es un conjunto de ingredientes que se convierta en comida habitualmente, con suficiente flexibilidad para cambiar la cena cuando el tomate esté insípido o las zanahorias necesiten gastarse hoy.
Ten en cuenta
Compra cantidades de despensa según tus hábitos de cocina y el espacio de almacenamiento.
Sigue las instrucciones de cada producto sobre almacenamiento después de abrir.




