Elige los fideos según su lista de ingredientes
Cuece los fideos en una olla amplia y empieza a comprobarlos un poco antes de que termine el tiempo del envase. Deben estar tiernos y tener suficiente consistencia para levantarlos en hebras. Enjuágalos bajo agua corriente fresca inmediatamente después de escurrirlos, moviéndolos suavemente con las manos limpias o unas pinzas para retirar el almidón suelto y detener la cocción.
Aligera el aliño de cacahuete poco a poco
La crema de cacahuete suave y sin azúcar añadido da cuerpo al aliño sin incorporar una cantidad de azúcar sin medir. Remueve primero el contenido del tarro si el aceite se ha separado. Bátela con la salsa de soja, el vinagre de arroz, el jengibre y el azúcar medido, y añade el agua gradualmente. El aliño debe caer formando una cinta espesa, sin quedar como una masa rígida.
El aceite de sésamo tostado aporta aroma y los cacahuetes tostados añaden un crujido aparte al servir. Como cumplen funciones distintas, la receta incluye ambos. Puede quedar una pequeña cantidad de aliño adherida al bol; recógela y añádela a los fideos antes de decidir que necesitan más. El exceso de aliño puede hacer que un plato fresco de fideos resulte pesado.
Mantén el pepino crujiente y los fideos bien escurridos
Lava el pepino bajo agua corriente y frota su piel firme con un cepillo limpio para verduras antes de cortarlo. Sécalo, pártelo longitudinalmente por la mitad y córtalo transversalmente en medias lunas finas. Aquí no se sala previamente, lo que acorta la preparación, pero hace conveniente mezclarlo con los fideos poco antes de servir.
Sacude los fideos para retirar el agua de enjuagado sobrante y no diluir la salsa. Mézclalos suavemente con el aliño, el pepino y la mayor parte de la cebolleta; después reparte en cuatro porciones y esparce los cacahuetes y la cebolleta restante. Sirve fresco enseguida o refrigera hasta el momento de servir. Es un almuerzo ligero que no necesita otra cobertura de proteína ni verduras de adorno que no figuren en la receta.





